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Facultad de Filosofía

Reseña Histórica

El 19 de diciembre de 1922 la Compañía de Jesús inauguró, en el predio que actualmente ocupa el Colegio de San Bartolomé La Merced, un centro de estudios filosóficos para sus propios estudiantes. Los estudios de ese centro se regían por la Ratio Studiorum y otras normas de la Compañía de Jesús en lo referente a método y plan de estudios, y sus estudiantes podían obtener títulos reconocidos universalmente por la Santa Sede.

Fue el primer rector de esta casa de estudios el español P. Miguel Montoya, y profesores el mismo P. Montoya, y los PP. Faustino Garaizábal, español, y Uldarico Urrutia, colombiano. Con el apoyo del colegio de San Bartolomé, se organizó desde el primer momento una biblioteca, que es el inicio de la actualmente llamada “Biblioteca de Filosofía y Teología Mario Valenzuela”. Ya para diciembre de 1924 se llama a la institución que alberga a esta incipiente Facultad, “Colegio Máximo”, nombre que se da hasta hoy a la institución académica responsable de los estudios filosóficos y teológicos de los jesuitas.

En 1931, por la Constitución Apostólica Deus Scientiarum, el papa Pío XI reorganizó todas las facultades de estudios superiores dependientes de la Santa Sede. El objetivo de las normas era crear unas exigencias y unos instrumentos académicos generales, más altos, con criterios. Nuestra Facultad, como todas las otras en el mundo, debió preparar un plan de estudios más definido, y garantizar un nivel de profesorado más estable. En virtud de ese trabajo, el 19 de abril de 1937 la Facultad recibió de la Santa Sede la aprobación, aún vigente, en virtud de la cual puede dar los títulos de bachiller, licenciado y doctor.

La Universidad Javeriana, que había existido entre 1622 y 1767, había sido restaurada por la Compañía de Jesús en 1930. En 1931 abrió la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas, y en 1935 la de Letras (posteriormente Filosofía y Letras); estas dos facultades nacen a la sombra y en los locales del Colegio Mayor de San Bartolomé. Por decreto de la Santa Sede de 31 de julio de 1937 fue erigida como Universidad Católica, y poco después, el 24 de agosto, al aprobarse los primeros estatutos, recibió el título honorífico de Pontificia, al tiempo que se le incorporaba la Facultad de Filosofía, ya existente y la futura Facultad de Teología, que seguirían perteneciendo al mismo tiempo al Colegio Máximo de la Compañía de Jesús. El título de Pontificia, otorgado a muy pocas universidades en el mundo, y en este caso a una que apenas empezaba a existir, se debió sin duda en parte a la ya sólida existencia de la Facultad de Filosofía.

El 4 de marzo de 1938 la Universidad Javeriana realizó un solemnísimo acto de inauguración como Universidad Pontificia. A partir de esa fecha y hasta 1965, más o menos, la Facultad de Filosofía conseguirá y mantendrá un perfil y un nivel muy definidos.
Algunos de los elementos de ese perfil fueron:

· Un cuerpo de profesores muy sólido y serio, formado principalmente por profesores jesuitas.

· Un cuerpo de estudiantes numeroso, formado casi exclusivamente por jesuitas, religiosos y seminaristas, que eran muy conscientes de ser universitarios y no sólo seminaristas, pero que por normas y costumbres anteriores a ese cambio radical que fue el Concilio Vaticano II en la Iglesia Católica debían hacer sus estudios separados del resto de los estudiantes.

· Sin embargo, una apertura a otras disciplinas del siglo XX: a la física y las matemáticas; a la psicología y sus distintas corrientes; a la sociología y la antropología.

· La característica más particular, el predominio de una escolástica, ecléctica desde el punto de vista de las tesis, pero rigurosa y aun rígida desde el aspecto metodológico; esta rigidez escolástica se empieza a romper con la llegada entre 1952 y 1953 de dos profesores que dan un aire nuevo desde la fenomenología y desde el estudio directo de los grandes textos filosóficos.

· Y, por último, un nivel de estudios exigente, marcado por el manejo de las lenguas clásicas, y la lectura indispensable del francés o el inglés; y por un ritmo de periodos académicos anuales, sin exámenes parciales, que culminaba cada año en un tiempo severo de estudio personal y exámenes implacables.
En 1935 se había abierto, bajo la dirección del P. José Celestino Andrade, la Facultad de Letras, que a partir de 1943 se llamaría de Filosofía y Letras, y en algunas ocasiones Facultad de Filosofía, Letras y Pedagogía o Filosofía, Letras y Educación. Existirá hasta 1982.

En 1940 empieza a existir una sección femenina de la Facultad que manejaban las Hermanas de la Presentación, y que se convertirá entre 1943 y 1948 en la Facultad Femenina de Filosofía y Letras. En 1947 la masculina tenía veinte alumnos y la femenina, diecisiete. Ambas colaboran en sus programas, pero funcionan separadamente, aun en edificios distintos.

La integración de las facultades femeninas y masculinas de Filosofía y Letras y de Derecho se dio en forma violenta, como consecuencia del llamado “bogotazo”, el 9 de abril de 1948, cuando fue incendiado el edificio que ocupaban las facultades femeninas de la Javeriana (también había facultades femeninas de Derecho, Enfermería, Bacteriología, y Artes y Decoración). A partir de ese año las Facultades de Ciencias Económicas y Jurídicas y de Filosofía y Letras serán mixtas.

Entre 1935 y 1970 esta Facultad mantuvo una carrera de Letras, y luego de Filosofía y Letras; fue el núcleo académico en que nacieron la Escuela de Periodismo, más tarde Carrera y Facultad de Comunicación Social; especialización y cursos de Pedagogía, que llegan a ser en 1964 la Facultad de Educación; la Carrera de Psicología, de la que nació la Facultad de Psicología, el mismo año.

Para 1965 la Facultad entra en una crisis que casi lleva a su desaparición, pero que hizo tomar conciencia entre otras cosas:

· De que la Facultad y la Universidad deben superar el concepto profesionalista que identifica Universidad y Profesionalización, y por tanto Facultad y Carrera.

· De la importancia del cultivo de las disciplinas en una nueva organización, que son los departamentos (se crean por tanto los departamentos, como núcleos de investigación, docencia y servicios); uno de esos departamentos es el de Filosofía.

· De la necesidad de unir esfuerzos con la Facultad de Filosofía, que desde otras necesidades busca también esa colaboración.

Entre 1965 y 1970 las dos Facultades desarrollan una colaboración cada vez más estrecha: la Facultad de Filosofía recibe a los estudiantes de Filosofía y Letras en sus cursos, y los estudios de la Facultad de Filosofía son plenamente reconocidos para obtener los títulos de la Facultad de Filosofía y Letras. Esta colaboración culmina en 1970 en una integración de las dos Facultades, en dos campos:

· La Carrera de Filosofía y la especialización en Filosofía de la Carrera de Filosofía y Letras se unen, y ambas Facultades las desarrollan en común. Es decir, hay un solo “pregrado” en filosofía que lo maneja el Departamento de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras.

· El cuerpo de profesores de ambas Facultades se une en un solo Departamento de Filosofía, y el Decano de la Facultad de Filosofía asume la dirección de ese Departamento.
Las dos Facultades, sin embargo, no se unen en una sola, porque la Facultad Eclesiástica mantiene un régimen jurídico propio.

La Facultad Eclesiástica mantiene en el entretanto un Doctorado propio. La Facultad de Filosofía y Letras desarrolla otras carreras: Literatura, Historia y Bibliotecología, y un Doctorado en Filosofía y Letras con especialización en Filosofía, Historia y Literatura. Desaparece la antigua carrera enciclopédica de Filosofía y Letras.

Otra característica de ese periodo es la colaboración y el diálogo permanente, informal y científico, entre los departamentos de la Facultad de Filosofía y Letras: Filosofía, Literatura, Historia, Antropología, Lingüística, Arte y la Carrera de Bibliotecología. Una obra común fueron los servicios docentes a toda la Universidad y la publicación de la Revista Universitas Humanistica.

En 1981 se plantea, como término de estos años de colaboración de las dos Facultades, un dilema: o constituir en forma permanente una gran Facultad de Ciencias Humanas, o mantener, reformadas, las dos Facultades existentes. Se optó por esta última solución. El 17 de noviembre de ese año, por resolución del Consejo Directivo, se encomendó “todo el trabajo filosófico de la Universidad a una única Facultad de Filosofía”. Esta decisión se cumple en 1982. En virtud de ella, los departamentos y los programas no filosóficos pasan a constituir la actual Facultad de Ciencias Sociales.

La Facultad de Filosofía, fundada en 1922, y que mantiene parte de la tradición de la Facultad de Filosofía y Letras, conserva hasta hoy, por esa decisión, una presencia propia e independiente dentro de la Universidad.

Tomado de: P. Fabio Ramírez, S. J., Ochenta años de la Facultad de Filosofía de la Pontificia Universidad Javeriana, Centro Editorial Javeriano, Bogotá, 2002.